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Violencia, la pandemia del nuevo siglo

 

Los salvadoreños formamos parte de una de las sociedades más violentas del mundo. La violencia se ha vuelto parte de nuestra cotidianidad tanto verbal como físicamente. Las maras y el crimen organizado elevan cada día más sus agresiones sociales, se ha vuelto un ciclo que no parece tener final.

 

El 8 de enero del presente año, el diario digital La Página presentó el siguiente título de noticia, “Homicidios aumentan a 14 por día en los primeros ocho días del año”, ¿acaso estamos obligados a que cada año aumenten las muertes? Durante los últimos años, después de la guerra civil, es a lo que nos hemos acostumbrado, ignorando que la solución está en nuestras manos, no en las de la PNC.

Entre más hechos violentos aparecen, más comentarios en contra de la policía salen a la luz, pero pienso que como cualquier otro problema se debería de solucionar de raíz, así se exterminaría completamente y no solo por unos días. Si la policía reacciona solo se incrementan estos

hechos, ¿pero qué sucede si las familias reaccionamos? Los pandilleros se crean de personas que no aman, y el amor se crea en el seno familiar, en lugar de ocuparse con críticas ajenas deberían construir personas que sepan respetar y solidarizarse con los demás.

Hoy en día es “normal” ver a niños de 12 años tatuados y viviendo en las calles, cuando deberían  dedicarse a las tareas escolares, a los juegos infantiles y a ser amados y cuidados por sus padres. El descuido que estos dan a sus hijos da como resultado un pandillero más que reproduzca lo que el aprendió en su casa, desamor e irrespeto.

Las familias que están creando a los futuros pandilleros ignoran totalmente esta idea, pero si seguimos con un pensamiento retrograda sobre el papel de la Policía Nacional Civil, nada cambiara en nuestro presente y todo empeorara en nuestro futuro. ¿Acaso será la violencia una forma de vida a la que nuestro país tendrá que adaptarse?

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